Participantes de Kaleidoskope en el Instituto
Published in Institute by Alex Foreman
Quince horas después de manejar desde de Bowling Green, Kentucky, seis empleados de Kaleidoscope, una programa comunitario de desarrollo juvenil, llegó a Bryn Mawr, Pennsylvania, al Instituto de BuildaBridge. El grupo, que tenía unos participantes que volvían, asistió con la esperanza de enriquecer sus programas e ir a casa con algunas nuevas ideas.
La Directora Lauren Cunningham fue a quien originalmente se le ofreció el puesto para coordinar el primer programa de esta naturaleza para escuelas media y de secundaria en Bowling Green. "BuildaBridge influyó en nuestra filosofía de cómo usar el arte," dijo, agregando que a menudo, construir relaciones interpersonales es más importante que el arte. Kaleidoscope ofrece clases de artes visuales, baile y dos clases de música.
Después de buscar un modelo para la organización, Cunningham se encontró con BuildaBridge y el Instituto. Las ideas principales de BuildaBridge fueron lo que impulsaron a Ben Kickert para asistir. Él explicó que sus habilidades artísticas no fueron un factor; en cambio, él asistió debido a su creencia en el poder de transformación del arte. Kickert, quien es el Coordinador de Desarrollo de la Comunidad trabaja para extender el alcance de la organización, estableciendo conexiones fuera del programa. Él espera que el Kaleidoscope pueda involucrarse con más fe y con más organizaciones de servicio a la comunidad.
Al igual que Kickert, Gary Hook y Alan Sweeny esperan enseñar a los niños a promover los valores positivos a través de las artes. Este año, los dos enseñaron una clase para desarrollar habilidades para el hip hop basada en sus cursos con Kaleidoscope. Los dos mostraron un interés en la música desde temprana edad. Cuando Hook tenía 16 años, ya era DJ, y Sweeny había aprendido a tocar batería y piano a la edad de siete. Su interés en el medio todavía crece. Hook toca en una banda y continúa como DJ. Sweeny trabaja con una disquera de Canadá, llamada Locution Revolution.
Mientras estaban en la universidad, Hook conoció a Cunningham. No les gustó la lista de clases potenciales para el programa, así que sugirieron una clase de hip hop. Hoy, la clase se comprende de aproximadamente 14 niños que graban sus propios sonidos y rimas. Hook, que diferencia el hip hop del rap, dijo que él aprecia la honestidad de la música, su habilidad de celebrar y hablar sobre las experiencias. Para evitar el contenido negativo que a menudo es asociado con el género, él les pide a los niños de su clase que escriban canciones sobre las experiencias cotidianas, como una relación con su mamá o su graduación. "Nosotros estamos intentando tomar la influencia negativa y voltearla de cabeza," dijo.



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